viernes, 16 de mayo de 2008

LA VIDA ERRANTE DE UN INSECTO

De un lugar a otro. En la búsqueda de la pareja, de la procreación, del alimento, de posar en una flor de un rosal frente a la cámara. Lentamente recorrer las hojas bajo la presencia matutina de la luz solar. Un insecto negro que contrasta con el rojo intenso de la rosa, se detiene un instante para que su imagen sea captada de forma permanente por una lente, para que su presencia en este mundo pueda ser vista por algunos años más, posterior a su vida breve en este mundo de velocidad intensa del tiempo.

Un insecto, que habrá desaparecido en el espacio, pero cuyo recuerdo quedará grabado por un instante más, quizás el tiempo en que dure el rosal en que sus patas caminó en compañía de otros de su especie.

Un insecto, que nos regaló la alegría de admirar la belleza de la evolución, sus formas diversas.

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